En el muelle de Oslo

 Oslo, la ciudad del fiordo

Oslo fue el comienzo de nuestra gran ruta por los fiordos noruegos, una aproximación a la capital del país y a su fiordo. Mis planes contemplaban conocer algunos de los personajes ilustres de la cultura noruega pero no sé si ésta fue la forma correcta. Delante de El grito de Munch no pude evitar que mis amigas se hicieran una foto imitando un grito que de angustioso tenía poco. No tuve más remedio que participar. El público que deambulaba por esa sala de la Galería Nacional comenzó a imitarnos y acabé haciendo de fotógrafa para más de un turista con cara de grito. Vaya drama para la cultura…

Grand Hotel,
Gran Hotel

Seguimos los pasos del escritor que ha influido en la dramaturgia moderna hospedándonos 48 horas en el Grand Hotel. Un cinco estrellas que aloja cada año al premio Nobel de la Paz; desde uno de cuyos balcones el premiado saluda al público cada 10 de diciembre. En sus salones se celebra el banquete después de la ceremonia de entrega del premio (que se realiza en un salón del ayuntamiento). El hotel dispone de un spa en la planta superior, otro aliciente más para alojarnos en este hotel histórico.

Pues bien, el escritor Henry Ibsen visitaba cada día el Gran Café que está situado en los bajos del hotel. Lo hizo durante los últimos once años de su vida. La ruta desde su casa en Arbins gate hasta el hotel en Karl Johans gate se puede hacer siguiendo los párrafos de sus obras esparcidos por las aceras que pisaba en su camino hacía el café.

ruta Henry Ibsen, Oslo

Oslo es una ciudad que se está abriendo al mar, al fiordo. La ciudad está cambiando su aspecto acercando muchos edificios culturales e institucionales a la orilla del agua. Prueba de ello es el edificio de la Ópera y el Ballet (2008) y las innumerables grúas de los edificios que se están construyendo actualmente. En unos cuantos meses cambiará el panorama de la ciudad con la Biblioteca Nacional y el  nuevo Museo Munch (obra del  arquitecto español Juan Herreros) al lado de la Ópera al borde del agua.

Opera de Oslo

Opera de Oslo 2

Interior de la Opera

Opera de Oslo 3

Optamos por un paseo en barco por una parte del fiordo. ¡Tiene nada menos que 150 km! El tiempo acompaña. En una hora y media podremos ver las zonas tranquilas y las cabañas donde pasan parte de su tiempo libre algunos afortunados noruegos. Munch tenía en el fiordo una cabaña-estudio donde pintó algunos de sus cuadros. El paseo es delicioso; tuvimos la suerte de disfrutarlo con sol y con lluvia.

Desde el agua son inmejorables las vistas del Ayuntamiento, la del Museo de Arte Moderno Astrup Fearnley, la de la fortaleza medieval Akershus, la del centro del Premio Nobel de la Paz y la del bullicioso muelle de Aker Brygge donde dimos buena cuenta de algunas cervezas y delicias noruegas. También vemos desde el barco la península de Bygdoy.

Astrup Fearnley Museum of Modern Art
Astrup Fearnley Museum of Modern Art

 

Por el fiordo de Oslo
Por el fiordo de Oslo

 

Por el fiordo de Oslo

 

Plataforma de salto de esquí Holmenkollen desde el fiordo

 

Oslo es una ciudad limpia, tranquila y tan silenciosa que a veces nos sorprendíamos por nuestro elevado tono de voz.  Pocos coches ( estará prohibido circular por el centro en 2019) y el metro y el tranvía como opción para moverse por una ciudad que se puede visitar fácilmente a pie.

Son visitas obligadas: el interior del ayuntamiento (para mirar detenidamente la sala donde se entrega el Nobel de la Paz), llegar hasta el Palacio Real desde la calle Karl Johans o pasear tranquilamente por el vibrante barrio de Grünerlokka, donde se puede aprovechar para hacer hora para cenar (se puede hacer a hora española, sin problemas).

Exterior del Ayuntamiento de Oslo
Exterior del Ayuntamiento de Oslo
Interior ayuntamiento de Oslo
Sala  del ayuntamiento donde se entrega el Premio Nobel de la Paz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Museo del Premio Nobel
Centro del Premio Nobel de la Paz.

 

Una vez que la nube que nos perseguía ha dejado una descarga nos paseamos viendo esculturas dentro del parque Frogner. Diseñado por Gustav Vigeland ( 1869-1943) está maravillosamente engalanado con 200 obras del escultor; figuras humanas esculpidas en granito y en bronce representando todas las edades. Imprescindible hacerse fotos con las esculturas. Se llega con el tranvía 12 a la estación de nombre Vigeland.

 

Parque Vigeland 1

 

 

Parque Vigeland 2 Parque Vigeland 3

 

 

 

 

 

 

 

parque-vigeland

Al día siguiente nos embarcarnos de nuevo para visitar la península de Bygdoy. Se trata de una zona de grandes bosques y casas residenciales donde veremos los museos más representativos de Noruega.  En Bygdoy

Para llegar a Bygdoy tomamos el ferry 91 y bajamos en Dronningen, la primera parada. Después caminaremos por una zona apacible donde los reyes noruegos tienen su residencia de verano. Visitar los museos llevará unas horas; no son muy grandes pero se pasarán las horas sin darte cuenta.

Stavkirke

En esta zona conocemos la Noruega de antaño. Su forma de vida, sus edificios tradicionales y la iglesia de madera del pueblo de Gol, la Stave Kirke (s. XIII). Veremos también la tradición marinera de Noruega: desde los vikingos pasando por los exploradores del Ártico y la Antártida ( el barco Fram, una de las embarcaciones con más exploraciones en su haber) hasta la expedición por el Océano Pacífico en la balsa Kon-Tiki realizada en 1947.

No es de extrañar que el puerto esté lleno de barcos de vela y cada casa al borde del fiordo tenga una embarcación delante.

Museo de los barcos vikingos

Como acabamos de ver la serie “Vikingos” no hay que poner mucha imaginación cuando entramos al Museo de los barcos vikingos (vikingskipshuset); desde la construcción del barco a esas magníficas expediciones de aquellos guerreros que arrasaban por donde iban. Ahora los que desembarcamos como guerreros sanguinarios somos los turistas. Unos más que otros, la verdad. Lo que está claro es que eran grandes navegantes, parece ser que llegaron hasta América 500 años antes que Colón. Ya no hay viajeros como los de antes.

Los barcos fueron enterrados a modo de tumbas reales hace más de 1100 años. Se encuentran en muy buen estado.

En minutos pasas del siglo IX a la exploración de los polos deambulando por dentro del barco Fram. El barco que viajó más lejos que ninguna otra nave en el mundo (al Polo Norte y Polo sur) está dentro de un edificio en forma de triángulo.

 

 

Maqueta de la expedición al polo
Maqueta del barco Fram

 

Pasear por dentro te hace protagonista de los documentales que vimos en la tele de pequeños y  que contaban la proeza del noruego Roald Amundsen. Y claro, es inevitable la foto. Otra vez revolucionando al personal, aunque esta vez la idea ha sido mía.

Esquimales

 

Y, por si esto fuera poco, queda el capítulo souvenir. Lola ha comprado un casco vikingo y andan por el parque haciéndose fotos tocándose la nariz como hacía Vicky el vikingo. Veremos que estarán tramando.

Mañana comenzará nuestra gran ruta en coche por los fiordos. Me quedo aquí tranquilica meditando delante de este barco que recorre Hardanger, voy a intentar poner un toque de romanticismo a estas aguerridas zagalicas.

Procesión nupcial por Hardarger obra Adolph Tidemand y Hans Gude
Procesión nupcial por Hardarger (1848) obra de Adolph Tidemand y Hans Gude ( en la Galería Nacional).

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