Preikestolen

Preikestolen

Fiiordo de Lyse

 El fiordo de Lyse desde la roca del Púlpito

 

Se ha escrito mucho de esta roca llamada Preikestolen. No es de extrañar que muchos de los turistas que suben dejen su impronta en la nube de internet: artículos, vídeos y actualmente vuelos de drones sobre la roca. Unas fuentes hablan de 80.000 otras hasta de 200.000 las personas que suben cada año a este Púlpito rocoso. Lo que se diga es poco.

Preikestolen estaba en mi mente desde que vi un power point que circulaba por los correos electrónicos allá por los años 90. Una sucesión de fotos inmejorables como el súmmum de los caprichos de la naturaleza. Un escenario irreal y difícil de alcanzar. Ahora es una meta conseguida, una meta disfrutada. Una experiencia para compartir y para repetir (me gustaría subir otra vez).

Desde que empecé a documentarme sobre esta roca, y a pesar de las dificultades que parecía ofrecer, el camino no me preocupaba en absoluto ni tampoco no ser capaz de llegar arriba. Yo sabía que iba a subir, estaba en mi mente.

Un temporal de agua y frío dejó a mi fuerza mental como un rastrojo. El día previsto para la excursión el Preikestolen estaba cerrado al público. Después de la llorera me recompuse y pedí a todos los dioses que no me dejaran salir de Noruega sin haber subido al Preikestolen. Sólo quedaba una posibilidad y un último día posible. Oyeron mis súplicas. Al día siguiente un sol tímido hizo su aparición. Había llegado el día. Lo mejor de todo es que conseguí contagiar a mis amigas mi entusiasmo por llegar arriba.

Dejé feliz Stavanger en un ferry que nos llevaba hasta Tau, unos 40 minutos de trayecto hasta la localidad desde la que empieza la ruta del Preikestolen. Me salí a la cubierta a que me diera el fresquete de la mañana en la cara y apaciguar la emoción que llevaba en el cuerpo. Hervía.

Desde Tau algunos minutos más en coche (hay autobuses para los que van a pie) hasta el campo base del Preikestolen, vamos, hasta la zona de parking. Estaba a reventar. Se ve que la mente de otros también es fuerte.

 

Entrada al Preikestolen

Un cartel indica que el trayecto es de dos horas de subida y dos de bajada. Se recomienda no subir con tacones o sandalias. La de cosas que habrán visto en estas cumbres noruegas para ponerlo en un cartel. Arriba comprobaremos que la osadía no tiene límites. Y que no pasan más cosas por no sé qué conjugación astral.

La subida es relativamente sencilla pero no es apta para personas sedentarias. Es cuestión de tiempo, si no subes en dos horas subes en dos y media y ya está. Hay algunos tramos complicados en los que vas dando zancadas de roca en roca pero con paciencia se llega. Me maravilla ver como niños (casi bebés) y personas mayores lo logran.

El trasiego de gente hace más difícil la subida, nosotras nos vamos disgregando y cada una a su ritmo y conveniencia va disfrutando del camino. De vez en cuando nos hacemos las encontradizas para hacernos fotos y parar un rato a respirar el aire puro mientras ponemos en común la ruta, pues aún siendo la roca la protagonista indiscutible hay dos horas de paisajes extraordinarios: árboles cubiertos de musgo verde intenso, riachuelos corriendo por cada piedra, lagos glaciares y unas nubes blancas resaltando ese impresionante color azul del cielo. En las fotos veréis cielos blancos, de vez en cuando el sol nos abandonaba.

La tormenta caída los días anteriores ha dejado todo el camino resbaladizo y soy testigo de algún que otro percance. Lo mejor es ir asegurando los pies. No hay prisa.

Ahora os animo a veniros arriba y hacer conmigo este paseo que resumo con unas cuantas fotos. Es conveniente llevar agua y algo de comida energética pero eso sí con poco peso en la mochila.

Preikestolen 1

 

 

Preikestolen 2

 

 

Preikestolen 3

 

Preikestolen 4

 

 

Preikestolen 5

 

Prreikestolen 6

 

Preikestolen 7

 

 

Preikestolen 8

 

 

Preikestolen 9

 

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Preikestolen 11

No cabía un alfiler en la roca. A mí me vale de lejos, que da un poco de vértigo.

Preikestolen 12

 

 

Preikestolen 13

 

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Preikestolen 22

 

Preikestolen 23

Vaya, ha faltado la foto de rigor de las cuatro juntas. O el selfie. Bueno, me basta con el apoyo. Amigas, gracias por acompañarme, sin pestañear, en mis sueños viajeros.

(Realizado el 10 de agosto de 2016)

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