Plaza Belluga desde Torre de la Catedral

CUERPO DE CAMPANAS

Reloj de la Torre de la Catedral de Murcia

 

La Torre de la Catedral de Murcia

Mientras el guía contaba sucedidos de la Torre de la Catedral de Murcia yo me afanaba en hacer fotos y dejar inmortalizado el momento. Como he desterrado la multitarea hace tiempo y estaba tan concentrada en lo de las fotos pues no me enteré de nada de lo que decía. Estaba deseando llegar arriba y asomarme por los balcones del cuerpo de campanas.

Campanas de la Torre campanario de la Catedral de Murcia

Después leeré lo que se haya escrito de la torre, pensé. Todo está en los libros. Y lo que encontré escrito de la torre me llevó al poeta Jorge Guillén (1893-1984) y a José Ballester Nicolás (1892-1978) periodista y escritor murciano. Gran amante de las letras y de Murcia escribió varias novelas de ambiente murciano. He leído “Otoño en la ciudad” (1936) que comienza con una subida a la torre que te transporta a un ambiente melancólico y delicioso. He visto su huerta, ya casi en su totalidad desaparecida.

Con la excusa de oír los conjuros (sonaban dos veces al día, a las seis de la mañana y a las cinco de la tarde, del tres de mayo al catorce de septiembre), unas jóvenes suben con el padre de una de ellas, Don Benigno, a la torre de la Catedral. Así he subido de nuevo a la torre. Hasta el cuerpo de campanas. Murcia parece una maqueta desde ahí.

Plaza Belluga

En “Alma y cuerpo de una ciudad“, la guía de Murcia que escribió Ballester en 1944, dice de la torre:

“La subida a la torre se hace por una sucesión de 18 rampas. Desde el campanario a la linterna hay una escalera de caracol, con 167 peldaños. La altura total es de 92 metros. Con la veleta 95. Se recomienda esta visita por el admirable panorama que permite contemplar.  Las campanas principales son: En el lado que mira a poniente, la mayor, Trinidad de 1790, firmada por Venero. A su derecha, en la parte inferior -mirando desde dentro de la torre- está la más popular, La Nona, refundida en 1188, que se oye en todos los grandes acontecimientos. Por el lado del septentrión, la principal es la segunda en peso, María de la Paz, la cual sirve para dar las horas. Refundida en 1790. A levante está la tercera de las mayores, llamada Concepción, fechada en 1815. La cuarta, la principal es María de la Fuensanta. Hay una, regalada por don Juan I, llamada “de los moros”, con inscripciones góticas, que se dice colocada en la primitiva torre en 1383, para avisar de las correrías de los moros y fue después la campana del conjuro. Seis veces al día suena una especie de alegre repique(…….)subiendo alguna gente a escucharlo, por simpática tradición. Otra costumbre extinguida es una que se conservaba a finales del siglo pasado, de actuar bandas de música en el campanario en determinadas fiestas.” 

Cuerpo de campanas torre Murcia

Hasta 20 o 21 campanas. Algunas son tan grandes que no se sabe como pudieron subirlas hasta arriba. La llamada Águeda (tiene una coplilla que he leído también atribuida a campanas de otros lugares), Santiago, Bárbara, Paz, Agustín, Tomas de Aquino, Isidoro, Concepción, Segundilla, Patricio, Leandro, Pedro, Florentina y otras tantas con su nombre propio grabado en hierro.

Salta a la vista que la torre es un prodigio arquitectónico. Desde el inicio de su construcción en 1519 hasta que se concluyó en 1790 se sucedieron arquitectos y artistas. Uno de ellos discípulo de Miguel Ángel, Jacobo Florentín. Es de suponer que la bonanza artística y económica de Murcia lo permitía. Del Renacimiento al Barroco no escatimaron en adornos.

En el año 2004 terminó una restauración que nos permite movernos por su interior como antaño lo permitió a otros. Muchos dejaron huellas en los muros.  Hasta el campanero Antonio Lechuga dejó raspado su nombre en la sala de los secretos. O quería pasar a la historia o se aburría mucho. Ahora una empresa se ocupa del mantenimiento de las campanas y del reloj de la torre. No creo que la tecnología digital dé para tantas anécdotas como el toque y el volteo manual de las campanas.

 

Muros de la Torre de la Catedral de Murcia

José Ballester  coetáneo de la Generación del 27, participó en tertulias frecuentadas por artistas y escritores de la época como Ramón Gaya, Pedro Flores y Jorge Guillén, entre otros. Dicen que algunas veces la tertulia se trasladaba hasta el cuerpo de campanas. Vaya escenario interesante.

Recién llegado Jorge Guillén de Catedrático a la Universidad de Murcia en 1926 escribió a su mujer para contarle de Murcia:

“...Y en medio, la torre de la Catedral –que ahora estoy viendo– ornada, graciosa, entre la ligereza y la robustez, y de un color admirable.” 

Voy bajando por las rampas.

Me gustaría quedarme los libros…pero los tengo que devolver  a la biblioteca.

 

 

Info:

Visitas guiadas a las 10h, 12h, 16h y 18h. Precio 5 euros, reducida 4 euros.

 

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