De Eythrope a Zafra

El viaje de Jane Dormer

Año 1559.  Varios meses después de la muerte de la reina María de Inglaterra emprendian un largo viaje los protagonistas de esta historia. De Londres a Dover pasando por Calais, Gravelinas, Dunkerque, Brujas, Gante, Amberes, Lieja, Malinas, Bruselas, Saint Denis, Paris, Amboise, Segovia, Toledo y Zafra. No iban solos. El duque y su esposa viajaban hacia sus predios con un gran séquito. Con 50.000 ducados. Ella estaba embarazada de siete meses.

Pero el viaje de ida comenzó unos años antes…

Él nació en Zafra en 1523. Era hijo de Lorenzo Suarez de Figueroa III, Conde de Feria,  y Catalina Fernández de Córdoba (marquesa de Priego) con rango de Grandeza de España.  No le correspondía heredar pero su hermano Pedro, el primogénito, murió dejando una hija a la que no podía legar el condado, por lo que pasó a Gómez Suarez de Figueroa, que así se llamaba el conde (después primer duque de Feria en 1567).

Escudo Figueroa
Escudo de armas de los Figueroa en el Castillo de Nogales

Para que el ducado de Feria y el marquesado de Priego siguieran unidos su madre, Catalina, pactó el casamiento de tío y sobrina pero don Gómez le llevaba 24 años a la niña. Tenía que esperar.

Mientras la sobrina crecía, el duque de Feria se enamoró de una dama de honor de la reina María de Inglaterra llamada Jane Dormer. La rotura del compromiso con su sobrina fue un escándalo en las cortes de Londres, Toledo y Bruselas. El matrimonio requirió el consentimiento de los reyes Felipe II y de su esposa María. De Jane se destacaban tanto su belleza como sus virtudes católicas;  su madre era de familia protestante y  fue educada por su abuela. Tenía pedigree nobiliario y religioso suficiente para los guardianes de la ortodoxia católica que eran los Feria. El conde de Nottigham le comentó al Duque que ella era la mujer más bella y dulce del mundo y que toda la corte la admiraba por su propio valor y por la estima que le tenía la reina. 

Don Gómez Suárez de Figueroa era un personaje influyente en la corte de Felipe II: fue capitán de la guardia del principe durante su viaje a Flandes (1548-1551) y siendo diplomático acompañó al rey a Inglaterra cuando fue a casarse con María Tudor en 1554. La reina María restauraba el catolicismo tras el reinado de su padre Enrique VIII, con más o menos empeño. (La llamaron Bloody Mary por las ejecuciones que se llevaron a cabo). 

Jane Dormer era muy devota. Nació en Eythrope, a 100 km de Londres, durante el reinado de Enrique VIII. Cuando murió su madre que era protestante pasó al cuidado de su familia paterna que era católica. Ella tenía tan sólo 4 años. Su abuelo William Sidney fue tutor del príncipe Eduardo (hijo de Enrique VIII y Jane Seymur) por lo que jugaron juntos de niños.  A la muerte de Eduardo, María ocupó el trono. Los favores de la reina y su belleza le hicieron tener pretendientes como el conde de Devonshire o el duque de Norfolk siendo rechazados en favor del extremeño. Parte de la familia lamentaba que tuviera que irse a otro país con calores tan diferentes al suyo. No lo sabían bien. 

Cuando obtuvieron el consentimiento de los reyes, el Duque de Feria tenía 38 años y ella 20. Mientras llegaba la boda, el rey y el duque seguían haciendo la guerra en Flandes. Cuando la reina enfermó el rey envió al duque a Inglaterra para servirla y ayudarla en todo lo necesario. La reina murió el 17 de noviembre de 1558. Jane se retiró a Saboya donde vivía su abuela y allí fue donde celebraron el matrimonio. La sucesora de Mary, Isabel I , hizo llamar al duque a Inglaterra que aún mantenía su autoridad como embajador y «vicegerente» del rey viudo. Participó en la reunión de la organización de su coronación percibiendo que se iba a revertir el terreno ganado por los católicos. Después vinieron las guerras anglo-españolas.

Según cuenta Henry Clifford, biógrafo de Lady Jane Dormer en su «The life of Jane Dormer, duchess of Feria» , Isabel le hizo un agravio a Dormer cuando fue a despedirse de ella, manteniendola en pie (estaba embarazada) durante bastante tiempo cosa que enfureció al embajador español Juan de Ayala que había sido enviado a Londres a recoger a la duquesa.

Pero bueno, le concedió un gran séquito con 6 damas hijas de nobles y de los principales señores ingleses y una gran cantidad de sacerdotes y monjas con las que emprendieron el largo viaje a España. El viaje duró lo suyo. Bien es cierto que en cada etapa eran recibidos con grandes honores y podían descansar tranquilamente. Su hijo Lorenzo nació durante el viaje.

Llegaron a Toledo el 9 de agosto de 1560, siendo recibidos por el rey que les dió la bienvenida a la corte de España. Al día siguiente fueron a besar la mano a la reina. Cuando descansaron se fueron a Zafra a la casa del duque en Extremadura. Clifford dice que cuando entraron en Zafra fueron recibidos con tales muestras de honor que no podrían superarse y acerca del calor de Extremadura en agosto: «And although by the means of heats of that country, so different from this where she was born and brought up, she had so little health as she was in a sort unfit to intend to anything besides her prayers and her health«. Vamos, que afectó de tal forma a la salud de la duquesa que era incapaz de hacer otra cosa que no fueran sus oraciones y poco más. 

 

Yo llegué a Zafra por la A-92 hasta Sevilla y de ahí por la A-66 hasta Zafra. Unas 6-7 horas. Una de las primeras visitas turísticas que hice fue al Monasterio de Santa María del Valle o Convento de Santa Clara, vinculado al linaje de los Suárez de Figueroa, desde el señorío hasta el ducado. Actualmente es el Museo de Santa Clara en cuya iglesia conventual están enterrados Gomes I Suárez de Figueroa, primer señor de Feria, y su esposa Elvira Laso de Mendoza y sus descendientes.

 

La casa ducal convencidos defensores del catolicismo querían adoctrinar al pueblo en la fe católica y dedicaron parte su fortuna a financiar arte religioso. También financiaron edificios como el Palacio Ducal, la Iglesia de la Candelaria, la Iglesia de Santa Marina, el Hospital de Santiago o el citado monasterio de Santa María del Valle. Contribuyeron también a la expansión económica de la villa con ferias concedidas por San Juan y por San Miguel.

Las calles de Zafra reflejan el pasado de la casa de Feria que influyeron en el desarrollo urbano y mercantil de la villa (fundamentalmente agroganadero). En el siglo XV la zona comercial se situaba en la Plaza Chica y en el XVI en la Plaza Grande. Y las ferias y mercados se realizaban extramuros delante de la puerta de Sevilla. 

 

Plaza Chica- Zafra El duque murió inesperadamente en 1571. Jane tenía 34 años y un hijo de 12. El duque no llegaba a los 50. Su segundo hijo había muerto con 3 meses.  Cuenta Clifford que en el testamento la dejó como única tutora de su hijo y la administración del patrimonio hasta que aquel tuviera 25 años. «Para su hijo era una madre cuidadosa, una instructora notable y una tutora muy prudente»  Tambien le dejó unas deudas de 300.000 ducados, de sus propias deudas y de su hermano Pedro que ella saldó. De tal forma que cuando su nieto tomó el ducado, estaba libre de cargas. El rey le regaló a Lorenzo la Encomienda de Segura de la Sierra una de las más ricas de España. Y eso ayudaba. Lorenzo fue virrey de Cataluña y virrey de Sicilia. Murió en 1607.

Estuvo viuda 40 años durante los cuales fue «cristiana, laboriosa y providente», guardando como el duque le había dicho en su lecho de muerte, «su alma, su hijo y su honor.»  

El 20 de agosto de 1609, estando en Madrid, fue a visitarla la duquesa del Infantado y dando un mal paso se cayó y se fracturó el brazo. Eso fue su final. Los errores de varios matasanos le causaron  grandes dolores que la llevaron a estar en cama muchos meses. Murió el 23 de enero de 1612. Su cuerpo fue llevado a Zafra para ser enterrado en el altar mayor de la iglesia de Santa Clara. El séquito llegó a la villa el 2 de febrero, entrando en primer lugar a la iglesia de Santa Marina, donde estaba enterrada su prima Margaret Harrington ( que había sido su persona de confianza) . Por la tarde se llevo a Santa Clara para ser enterrado finalmente el 4 de febrero. 

Su biógrafo que fue íntimo de la familia y persona de confianza dice al final del libro: «No he
visto de su edad un personaje más apuesto y respetuoso, que se perfeccionara con un
comportamiento modesto y profundo juicio, una elegante humildad y una verdadera piedad. De
ella pueden pronunciarse notable y realmente aquellas alabanzas que se expresan en la Sagrada
Escritura de una Buena Mujer.»

En Zafra, Juana Dormer, como así la llamaban, tiene una calle. Para mi opinión, en un lugar no muy destacado.

Ahora, si el lector tiene curiosidad, puede seguir leyendo la bibliografía que detallo al final. Este artículo no puede resumir más historietas. Y a la mejor ocasión le recomiendo visitar el Palacio Ducal en Zafra, el castillo en la localidad de Feria, el de Nogales y los pueblos del ducado. 

El pueblo de Feria visto desde el castillo.

 

Castillo de Nogales

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía: 

«The life of Jane Dormer, duchess of Feria by Henry Clifford»

Real Academia de la Historia: Gómez Suárez de Figueroa y Córdoba

Museo de Santa Clara

Supuesto retrato de Jane Dormer. Museo del Prado

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