Wall Street

Divinidades de Nueva York

«John Pierpont Morgan, dios de la banca. Andrew Carnegie, dios del acero. William Henry Vanderbilt, dios de los ferrocarriles. John Jacob Astor, dios de la especulación inmobiliaria. John Davison Rockefeller, dios del petróleo. Y Henry Clay Frick , dios del carbón. Estas son las seis divinidades mayores de Nueva York, las seis cabezas de Moloch.»
De «Historias de Nueva York» de Enric González

Unos nacieron en América otros llegaron desde el otro lado del océano. Pronto se convirtieron en grandes empresarios de éxito. Llegaron con ansias de buscarse la vida y muchas ideas. Se hicieron millonarios con sus industrias y negocios. En el camino olvidaron de donde venían.

Astor, Morgan, Rockefeller, Vanderbilt, Carnegie y Frick: eran los amos de Nueva York. Hoy esos apellidos nos son familiares. Cada uno tiene una truculenta historia detrás pero si miramos hacia sus legados vemos cultura y buen gusto. Quizá sea una afirmación muy simplista pero es que siento admiración por ese patrimonio que siendo privado ha pasado a disfrute público. De todos ellos he disfrutado en mi última visita a Nueva York.
 
ASTOR Y LA «NEW YORK PUBLIC LIBRARY»

 
John Jacob Astor nació en Waldorf, Alemania en 1763. De familia humilde a los 15 años emigró a Londres donde su hermano tenía una fábrica de instrumentos musicales. En la tienda aprendió a negociar. Juntos emigraron a América. A los 23 años de edad ya tenía una colonia en Oregón llamada Astoria. 
Comerciando con pieles consiguió un imperio y logró ser un magnate con tan solo 50 años. A esa edad ya poseía un monopolio peletero y una flota de barcos con la que exportaba a Europa y Asia. Las ganancias las invirtió en los terrenos que hoy ocupan el Midtown. Pensó que la ciudad de Nueva York se expandiría hacia los terrenos que él compró en lo que hoy es el Village. Acertó.
Con John Jacob Astor se inauguraba una saga que seguiría los pasos de su antecesor. No solo en los negocios también en su forma de actuar: haciendo negocios sin escrúpulos. Se dice que Dickens se inspiró en John Jacob Astor para crear el personaje Scrooge de «Cuento de Navidad».

Consciente de su mala reputación la quiso limpiar. A su muerte se le calculaba una fortuna de unos 20 millones de dólares.
– «Done una biblioteca» le dijo alguien, «le hará inmortal». 
En su testamento dotaba unos 400.000 dólares para construir la Astor Library semilla de lo que hoy es la Biblioteca Pública de Nueva York. Dejo otras donaciones para diferentes causas benéficas.

De sus descendientes son el hotel Waldorf y el St. Regis; uno se hizo británico ( el primer vizconde Astor) y un tataranieto fue uno de los millonarios que murió en el Titanic cuando volvía de Europa de viaje de novios. 
Seguro que recuerdas los leones de la entrada a la biblioteca por la primera escena de la película Cazafantasmas. Originalmente se llamaron Leo Astor y Leo Lenox (Lenox, bibliófilo y filántropo que donó parte de los fondos de la biblioteca). Posteriormente fueron bautizados por  el alcalde de la ciudad Fiorello La Guardia con los nombres de Paciencia y Fortaleza durante la Gran Depresión. Con seguridad virtudes muy necesarias en aquel momento.

Pues eso es lo primero que ves del imponente edificio de la biblioteca si llegas por la 5th Avenida. La biblioteca se encuentra entre la calle 40 y la 42, pegada a Bryan Park, el parque con más encanto de la ciudad.

Los más de 3 millones de libros que contiene están almacenados en las tres plantas de un bello edificio de mármol de estilo neo-clásico que se inauguró el 23 de mayo de 1911. En la planta baja se encuentra la entrada, el Astor Hall ( dedicado a la familia) que da paso a escaleras y salas superiores.  Además de los libros, la biblioteca posee una sala dónde se puede leer prensa de todo el mundo, la Dewitt Wallace Periodical Room. La magnífica sala principal de lectura, la Rose Main Reading Room se encuentra actualmente en restauración y tiene programada la reapertura a principios de 2017. Es una buena excusa para volver de nuevo a Nueva York.

Es la única biblioteca en la que puedes entrar sin carnet y en la que nadie te pregunta, pues no se pueden sacar libros. Hay servicio de internet gratuito y un gran archivo digitalizado.

FRICK Y LA «FRICK COLLECTION»

 



Henry Clay Frick se convirtió en muy poco tiempo en el hombre más rico de América y en el más odiado. Frick se hizo rico con la industria del coque, ingrediente imprescindible para la industria metalúrgica. Nacido en 1849 probablemente heredó de su abuelo, un cacique local de West Overton en Pensilvania, su carácter frío  e implacable.

De joven trabajó en una lavandería, cursó estudios de contabilidad e invirtió en bolsa comprando acciones de minas de carbón durante la crisis de 1873 cuando estaban baratas. Diez años después era millonario.
Debido a la demanda de acero originada después de la guerra de secesión y a la construcción del ferrocarril fundó la Frick & Co. con su socio Andrew Carnegie. Fue un negocio muy lucrativo.

Varios son los episodios que cuentan lo implacable y frío que era con sus empleados, como aquel en el que redujo el salario de sus obreros de manera drástica, éstos se opusieron hicieron una huelga y fueron despedidos; contratando Frick, ya entonces asociado con Carnegie, a unos matones para proteger a los esquiroles. Fue un desastre que dejo 7 muertos. Aquella situación provocó que sufriera un atentado del que salio milagrosamente con vida. 

Parece entonces que no hay explicación para la sensibilidad que mostraba con las obras de arte.  En vida se hizo con una imponente colección que incluía obras de Piero de la Franchesca, El Greco, Goya, Velazquez, Veemer, Rembrandt, muebles, porcelanas y toda clase de objetos artísticos. Comenzó a comprar obras de arte cuando aún vivía en Pittsburg. Consciente de la importancia de la colección se preocupó de buscar en Nueva York, a donde acudía frecuentemente, un lugar para vivir y para albergar su numerosa colección.

Construyó una imponente mansión en la calle 70, entre la 5th Avenida y Madison. En ella vivió tan solo 5 años. En su testamento dejó escrito que la casa se convirtiera en museo, permitiendo a su viuda vivir en ella hasta la muerte de ésta en 1931. El museo se  abrió al público en 1935.

Es una pena que no se puedan tomar fotos dentro del museo. Solo está permitido en la sala Garden Court , que es magnífica. Milagrosamente pude hacer una foto de «El Jinete Polaco» de Rembrant, obra que inspiró al escritor Muñoz Molina su obra del mismo título; en realidad fue lo que me llevó a descubrir este museo. Es uno de los museos más bonitos que he visto.

 


 

 

                           
                            
                                     
MORGAN Y LA «MORGAN LIBRARY»

La
Biblia Latina de Gutemberg, dibujos de Rembrant,  Mantegna, manuscritos de Lord Byron E. Alan Poe, George Washington, partituras manuscritas de Beethoven, Bhrams, Chopin, Liszt, primeras ediciones de Shakespeare, son entre otros muchos, algunos de los tesoros que posee la Morgan Library.  





 

Decir Morgan es decir finanzas: la banca, la bolsa, las empresas, el banco central y la moneda, en definitiva, el Sistema Económico Americano al que salvó en alguna ocasión. Fue más rico que el propio Estado.

Descendiente de una familia acomodada llegada desde Nueva Inglaterra, nació en Connecticut en 1837. Hijo de banquero se formó en los mejores colegios y universidades de Europa. Comenzó de aprendiz con un banquero en Nueva York en 1857 a la edad de 20 años. Los conocimientos adquiridos en Europa así como el conocimiento de los idiomas francés y alemán facilitaron inversiones europeas en América y la compra de grandes corporaciones industriales como la U.S. Steel Corporation, comprada a Andrew Carnegie por 480 millones de dólares. Respaldó a Thomas Edison creando la Edison General Electric Company que después fue General Electric.


Durante el pánico de 1907 en Wall Street se erigió en banco central, ya que la Reserva Federal no existía aún. J.P.Morgan reunió a los banqueros en la recién construida biblioteca para «invitarles» a que alimentaran el mercado con 20 millones de dólares para tranquilizar los ánimos. Cerró las puertas de la biblioteca con llave y no las abrió hasta que obtuvo el acuerdo de todos. Esto ocurrió en 10 minutos. Claro ejemplo del poder que ostentaba.


La biblioteca fue construida al estilo de un palacio renacentista  entre 1902 y 1906 como anexo a la vivienda familiar de la Avenida Madison con la calle 36. Once años después de la muerte de J.P.Morgan su hijo pensó que la biblioteca era demasiado importante como para seguir en manos privadas y la donó a la ciudad. Hoy son varios los edificios que forman la Morgan Library, realizando el arquitecto italiano Renzo Piano en el año 2006 la renovación y el ensamblaje de los diferentes edificios que se han ido añadiendo al primer museo, instalando una plaza central en acero y cristal.

Morgan gastó en dos décadas unos 60 millones de dólares en arte (900 millones de dólares de hoy).
«Si tienes que preguntar cuánto cuesta, seguro no te alcanza.». Todo estaba a su alcance.
Ahora todos disfrutamos de su magnifica colección de arte. También fue uno de los fundadores del Metropolitan Museum, del Museum of Natural History y del Botanic Garden de Nueva York.
De tiburón de las finanzas a filántropo. Y a la historia.


                 

CORNELIUS y W.H VANDERBILT  «GRAN CENTRAL TERMINAL» Y LA  «5TH AVENUE

William Henry Vanderbilt

Los orígenes de la fortuna de Cornelius Vanderbilt (1794-1877) están en los 100 dólares que pidió de préstamo para comprar un pequeño ferry. Tenía 16 años. Su único ferry se convirtió en poco tiempo en una flota de barcos que transportaba mercancías y personas por todo el país. Pronto se dio cuenta que el transporte de mercancías iba a ser negocio y se necesitarían nuevas infraestructuras. Vendió toda su flota y la invirtió en el ferrocarril. Comienza entonces a construir la vía férrea que uniría el país de este a oeste. Al finalizar la guerra civil ya era el hombre más rico del país, con una fortuna de más de 65 millones de dólares de la época.

Vanderbilt poseía todas las líneas de transporte de Nueva York, la línea Harlem, la Hudson y la Central. Necesitaba que todo el mundo lo supiera. Así que decidió construir un monumento que simbolizara todo ese poder. Lo llamó Gran Central Depot. Era la estación de trenes más grande del país. Hoy, Gran Central Terminal es visita obligada en la ciudad de Nueva York. Está situada en Park Av. entre la 42th y la 45th. Cuando se construyó era el edificio más alto de la ciudad. Cientos de pasajeros y de historias se mueven cada día por esta magnífica estación. A mí me encanta ver a la gente moverse por los pasillos y por el hall, por su mercado, por los bares y las numerosas tiendas que hay en su interior. Es una pequeña ciudad dentro de Manhattan.
Siendo ya propietario del 40% de las vías del país, se dio cuenta que una de las líneas más rentables era la que unía Chicago con New York. La que no poseía. Lanzó entonces una opa hostil (es posible que fuera el primero que hizo esta jugada) comprando todas las acciones de la compañía propietaria, la Erie Railway. Sin embargo, dos empresario le pagaron con su misma moneda. Fueron diluyendo las acciones en otras más pequeñas. Entonces no había reglas. Wall Street no fue la misma desde entonces. No logró hacerse con la compañía Erie pero logró conectar Chicago con Nueva York. 
Gran estratega supo ver con antelación que construir líneas tenían los días contados. Y derivó su negocio al transporte de mercancías. Comenzó entonces a negociar con proveedores de petróleo de Cleveland donde se situaban las refinerías. Invitó a J.D. Rockefeller, propietario de una refinería que estaba casi en la bancarrota, a una reunión en Nueva York. Lo que ocurrió en esa reunión es parte de la  siguiente historieta.
Entretanto, William el heredero de todo el transporte de la ciudad de Nueva York, se dedicó a construir mansiones en el tramo que después se llamaría la Quinta Avenida. Mansiones suntuosas llenas de torres y almenas. Casi todas se convirtieron en edificios de apartamentos y oficinas.
Cuando murió el padre en 1877 se le calculaba una fortuna de más de 100 millones de dólares. Dejó un millón para crear la Vanderbilt University en Nashville, Tennessie. A William le dio tiempo a doblar la fortuna del padre. Murió en 1885.

JOHN DAVISON ROCKEFELLER Y EL «ROCKEFELLER CENTER»

J.D. Rockefeller

Le lanzó un órdago a Vanderbilt pidiendo exclusividad para el transporte de crudo e incluso fijando el precio del barril. Y lo logró. 

Nacido en 1839 en Cleveland en una familia humilde mostró desde muy pequeño sus cualidades para los negocios fabricando y vendiendo caramelos por la ciudad, ayudando con las ganancias a su familia. Su padre era un charlatán que timaba a la gente vendiendo falsos medicamentos y al que no le preocupaban las penurias que pasaba su familia.
Rockefeller trabajó duro para mantener a su madre y hermanos. Se obsesionó con la idea de encontrar algo que solucionara su situación. Se da cuenta entonces que el petróleo tenía potencial para cambiar el mundo. Pronto descubrió que quién controlara el proceso de refinado podría controlar la industria.
Con 24 años construyó su primera refinería, fundando años más tarde la Standard Oil. Se convirtió en el líder del mercado y pronto se expandió por el país con ayuda de los trenes y las tarifas de transporte que pudo obtener de Vanderbilt y después de Carnegie. Con todas las ganancias, Rockefeller comenzó a comprar todos los negocios de sus competidores hasta conseguir lo que hoy en día llamamos monopolio. Es decir, aplastar a los competidores. Así amasó una gran fortuna. Tenia 33 años.
Carnegie que había perdido su contrato de transporte de petróleo consiguió hacer un monopolio uniendo a todas las compañías de ferrocarril para imponer sus precios a Rockefeller. Pero no contaron con su astucia, Rockefeller se crecía ante las dificultades y pensó que podría transportar el crudo por tuberías. Revolucionó el sistema de transporte creando una red inmensa de oleoductos. Se cargó a todas las compañías de ferrocarril : 360 fueron a la quiebra. Hasta el punto que cerró la bolsa 10 días por el pánico que se produjo (1873). Así que comprando empresas en quiebra fue forjando la mayor compañía de petróleo y la peor reputación que un hombre pueda tener.
Le dio tiempo a redimirse (vivió hasta los 98 años) y devolver a la sociedad la parte que le había quitado financiando universidades y organizaciones filantrópicas, y «a ver terminado el Rockefeller Center.»
Construido en el cogollo de Manhattan, el Rockefeller Center es un conjunto de 19 edificios del que destaca sobre todos el Top of the Rock, una de las mejores terrazas para observar el skyline de Nueva York. Abajo un enjambre de jardines, tiendas, restaurantes; arriba la fantástica panorámica 360º de la ciudad a vista de pájaro.


Andrew Carnegie pasó parte de su vida distribuyendo su fortuna. Muy pronto se convenció de que debía devolver a la sociedad lo que ésta le había dado. Él vio morir arruinado a su mentor Thomas Scott (presidente de la Pennsilvania Railroad) por las jugadas de Rockefeller. Estoy segura que conocer esas malas artes le hizo forjarse como un autentico filántropo. 

Nació en Escocia en 1835. Emigró con su familia a Estados Unidos cuando todavía era un niño. Se establecieron en Pittsburgh y comenzó a trabajar en una fábrica de algodón. Para mejorar sus estudios busco un trabajo de mensajero en una empresa de telégrafos. Allí desarrolló sus habilidades con los negocios ya que el 99% de las comunicaciones que tenía que transcribir eran de negocios. De ahí saltó a responsable de telégrafos de la Pennsilvania Railroad con tan solo 18 años. Allí aprendió el negocio de los ferrocarriles. Además tuvo acceso a la biblioteca del Coronel James Anderson. Gracias a su voracidad lectora pudo formarse y progresar en su carrera.

Junto a su  jefe se inició en su primera inversión. Hipotecó su casa para comprar acciones de la Adams Express Company y enseguida llegaron los dividendos. Después vino el primer negocio de los coches cama en el ferrocarril del que obtuvo grandes beneficios y el negocio del acero que le llevó a fundar la Carnegie Steel corporation cuando tenía 30 años. Después estuvo asociado con Frick con el que no compartía filosofía. 

Vendió la compañía de acero a JP Morgan por 480 millones de dólares en 1901. A los 35 años decidió dejar los negocios, viviendo con una cantidad de 50.000 dólares al año y distribuir el resto de su fortuna en obras filantrópicas.

Financió más de 2.500 bibliotecas, órganos de iglesias, colegios, organizaciones sin ánimo de lucro, fundaciones y varios institutos de investigación científica. Convencido pacifista financió el Palacio de la Paz en la Haya.

La idea del Carnegie Hall surgió en su viaje de novios a Escocia. En el barco coincidió con Waltel Damrosh director de la New York Symphony Society y este le involucró en el proyecto de crear una nueva sala de conciertos en Nueva York.
A la vuelta del viaje compró las tierras en la 7th Avenida entre la calle 56 y 57 y encargo el edificio. Se terminó de construir en 1891. La inauguración contó con la participación de Chaikovski.
El edificio fue de la familia Carnegie hasta 1925. Pasto de los especuladores inmobiliarios, la sala de conciertos existe hoy gracias a la presión popular de un grupo liderado por el violinista Isaac Stern. Se conserva en la actualidad gracias a que fue declarado monumento histórico en 1964. 


Para el final dejo las palabras de Enric González : «Movieron montañas, redactaron mandamientos, aniquilaron a sus enemigos, causaron terribles aflicciones y matanzas, pero hicieron de Nueva York la nueva Tierra Prometida.»

Cuando visites estos maravillosos lugares recuerda a estos hombres que cambiaron el mundo revolucionando la industria de Estados Unidos en muy pocos años. Y piensa en los miles de hombres anónimos que con su esfuerzo y sacrificio ayudaron a estos ilustres americanos a crear su riqueza y su sueño americano.

-¿Mi sueño americano?
– Volver a Nueva York muy pronto. Volver. Y volver.

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